8 hábitos matutinos a los que debes decir adiós para siempre

Aristóteles planteaba la costumbre como una segunda naturaleza. Por lo tanto, hacemos algunas cosas sin pensar en si esto es perjudicial o beneficioso para nosotros, especialmente por la mañana, cuando resulta catastrófico que nos falte tiempo para todo. Por ejemplo, la taza habitual de café o los cereales con leche para el desayuno. ¿Sabes que esta no es la mejor opción?

Hacer Juntos te detalla hoy 8 de los hábitos que no son precisamente los más beneficiosos para empezar bien la mañana. Léelos con atención porque está en tus manos asegurarte que tu despertar sea bello, y con ello, te acompañe lo mejor durante el resto del día.

1. No ducharte por la mañana

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Para cada uno de nosotros, un nuevo día significa infinidad de preguntas, tanto sobre tu hogar como por el trabajo, y debido a eso se comienzan a buscar soluciones. Según un doctor de Harvard, la ducha por la mañana acerca a ese codiciado momento de la iluminación porque en esos instantes nuestro cerebro está en estado activo, pero con la ventaja de que no se distrae por estímulos externos. Esto permite generar nuevas ideas alejadas de lo habitual.

2. Tomar una ducha con agua caliente

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El agua caliente tiene un efecto relajante, y después de una ducha así, lo único que te apetecerá será volver a meterte en la cama. Pero un baño fresco por la mañana alberga una serie de ventajas: vigoriza, mejora la actividad cerebral y estimula el sistema inmunológico. El agua fría, a diferencia de la otra, no reseca la piel y según los científicos, las personas que regularmente toman duchas de este tipo se deshacen de 4 kilos de exceso de peso al año aproximadamente.

3. Pasar demasiado tiempo con el teléfono

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Redes sociales: por ellas, muchos aún medio dormidos, toman de inmediato su teléfono. De la forma en la que pasamos la mañana dependerá en gran medida el resto día, así que no pierdas el tiempo contemplando la vida de otras personas, mirando fotos de amigos o leyendo sus comentarios. Lo mismo sucede si se comprueban los correos electrónicos del trabajo, porque así es como nosotros mismos ampliamos nuestra jornada laboral. Mejor escucha tu música favorita, dedica tiempo a tus seres queridos o disfruta de preparar un desayuno sabroso y saludable.

4. Perder tiempo eligiendo qué ponerte

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¿A quién no le ha ocurrido aquello de levantar todo el armario por la mañana con la pregunta típica de “qué me pongo”? En estas horas del día, a tu alrededor, ya de por sí abunda el caos y el tiempo se antoja muy escaso, por lo que es mejor no empeorar la situación decidiendo qué ropa ponerse. Para hacerlo más sencilo, reduce la cantidad de la misma. Steve Jobs llevaba sus legendarios suéteres de cuello alto de color negro porque así ahorraba, no precisamente dinero, sino tiempo.

Reserva un lugar en tu armario donde solo se almacenará la ropa de trabajo. Si el código de vestimenta de la oficina está compuesto de una chaqueta negra y una camisa blanca, solo debes poner allí esas prendas. De forma periódica, lleva a cabo una “limpieza” de tu guardarropa y deshazte de las cosas que ya no usas. Lo que ya no te pones, porque no van con la temporada, guárdalo en otro lugar.

5. Desayunar cereales industriales

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Una ración de cereales (50 gramos) contiene aproximadamente 4 cucharaditas de azúcar. Una gran dosis de hidratos de carbono “rápidos” en un estómago vacío provoca una liberación brusca de insulina en la sangre, y luego la misma disminución de forma aguda, desencandenando así la aparición de la fatiga y la apatía. La leche, el yogur y la fruta fresca, que se añaden a ellos, tampoco son los alimentos más saludables para tomarlos en ayunas, ya que provocan fermentación.

Una famosa nutricionista, Chelsey Amer, recientemente señaló que una porción de pizza para el desayuno es más saludable que los cereales. En ella encontramos proteínas, grasas e hidratos de carbono lentos, lo que la convierte en un desayuno equilibrado. Lo más importante es parar justo después de consumir un solo trozo. Además de la pizza, los típicos cereales pueden sustituirse por omelet, requesón o carne magra.

6. Cepillarse los dientes después de comer

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Después de comer el esmalte de los dientes se vuelve vulnerable, especialmente si has ingerido frutas, cítricos o refrescos, porque estos productos contienen ácido cítrico y fosfórico. Es mejor enjuagarse la boca con agua o con una solución especial y eliminar los restos de comida con hilo dental. Puedes cepillarte con pasta dentífrica pasados unos 30 minutos después de comer.

7. Tomar café solo

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El café solo, nada más despertar, aumenta el nivel de la hormona cortisol, lo que conduce a incrementar la ansiedad. Y si lo tomas en ayunas, como hacen algunos, puedes acabar sufriendo una gastritis. Los estudios demuestran que el intervalo óptimo para la primera taza debe oscilar entre las 3 y 4 horas tras despertarte. Si, después de todo, no puedes negarte a ti mismo el placer de tomar un café medio dormido, mejor que sea con leche, porque de esa forma se reduce su efecto negativo en la mucosa gástrica.

8. Hacer la cama nada más levantarte

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Cuando hacemos la cama, inmediatamente después de levantarnos, creamos las condiciones favorables para la reproducción de los ácaros del polvo, ya que de esta manera no se evapora la humedad que absorvieron las sábanas de nuestro cuerpo durante la noche. Los científicos recomiendan que después de despertarse, se retire completamente el edredón y se abra la ventana para que la misma se seque.

Por supuesto, no es una tarea fácil eliminar todos estos hábitos de un plumazo. Es mejor sustituirlos gradualmente. Hemos decidido comenzar con el punto número 3, ¿y tú?