Por qué debería preocuparnos (y mucho) el moho en los alimentos

1. Todos conocemos el poco apetecible aspecto que tiene, pero ¿qué es realmente el moho? Se trata de una o varias especies de hongos microscópicos que aprovechan la materia orgánica de los alimentos para reproducirse sobre ellos, especialmente bien cuando hay condiciones de mucha humedad y poca luz. Estos hongos producen unas sustancias llamadas micotoxinas, que han sido y aún son descritas con el tranquilizador apelativo de “toxinas naturales del ambiente”. Esto quiere decir que no son producidas por ninguna actividad humana, pero ¿las hace eso menos peligrosas? Sigue leyendo para saberlo…

2. La respuesta es no. Que estas micotoxinas sean una creación de la naturaleza no les resta ni un ápice de peligrosidad. Si bien no todas son nocivas (algunas de las producidas por las especies Aspergillus y Penicillium son responsables de cosas tan deliciosas como la salsa de soja o el queso camembert), otras de ellas se relacionan con muertes masivas de animales para las que hasta ahora no se tenía explicación, como la que ocurrió en Escocia en 1960 cuando murieron 100.000 pavos alimentados con cacahuetes enmohecidos.

3. Y no solo también pueden ser muy tóxicas para los humanos, sino prácticamente indetectables: pueden aparecer tras la recolección del grano o los frutos secos, en las naves de almacenaje, con lo que los controles en la recolección no serían suficientes; así como en el pienso con el que se alimenta a los animales de granja, pudiendo pasar eventualmente a los productos derivados como leches o quesos. De la misma manera, los lactantes pueden recibir las toxinas a través de la leche materna si la madre ha ingerido algún alimento contaminado de ellas.

4. Aún peor es que, la mayoría de las veces, sus efectos no son una intoxicación alimentaria ni se manifiestan como tal, sino que tienen que ver con enfermedades más graves como el cáncer de hígado, lo que convierte al moho en un auténtico asesino silencioso.

Es por todo esto que, aunque parezca un problema menor que se soluciona sencillamente tirando el alimento en cuestión a la basura, la presencia de moho debería ponernos en alerta y hacer que nos preocupemos por solventar el problema de raíz, es decir, que tratemos de evitar su aparición.

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