¿Sabías que los HIGOS no son FRUTA? Y por cierto, llevan INSECTOS dentro….

Cuando sepas el proceso de polinización de los higos, jamás lo olvidarás…

¿CÓMO QUE NO SON FRUTA?

Los higos son una de las mejores frutas del mundo… o eso creímos hasta hace muy poco.

Y no porque hayan dejado de ser buenos, sino porque en realidad nunca se ha tratado de una fruta, sino de una flor.

¿Cómo es esto posible? Pues en realidad, los higos son una especia de “flor invertida”, en cuyo interior existen cientos de flores. Cada una de ellas produce un fruto de cáscara dura y crujiente… sí, esas semillitas que hay dentro de los higos son cada una un fruto.

Así que cuando te comes un higo, no te estas comiendo una fruta, ¡sino muchísimas!

Sin embargo, esa no es la mejor parte del proceso de los higos. Lo más sorprendente es sin duda la manera en que estas plantas se reproducen.

Como la flor no está abierta al exterior, no pueden depender del viento o de las abejas para fecundar a otras higueras y dar frutos. En realidad, los higos están desde hace milenios en una relación súper seria (digamos simbiótica) con una clase de avispas muy especial, llamadas, cómo no, avispas de los higos.

Hay una especie de avispa diferente para cada especie de higuera y son parte fundamental del proceso. Sin avispas no hay higos, sin higos, no hay avispas.

Lo primero que sucede en este increíble proceso, es que la avispa hembra se introduce en el higo macho para poner sus huevos.

¡CALMA!

Antes de que te horrorices para siempre de los higos, has de saber que los frutos macho no son de consumo humano, así que, calma, no te has comido nunca huevos ni avispas.

Continuando con el proceso, cuando la avispa entra el higo, pierde sus alas y sus antenas, y no tiene más forma de salir. Así que deja sus huevos, poliniza las semillas y muere dentro del higo. Éste la procesa y la convierte en proteína para la planta.

Pasado un tiempito razonable, nacen las avispas -huérfanas, pobrecillas- hembras y machos. Solo que los machos nacen sin alas y están destinados a no dejar nunca el higo. Sus únicas tareas son fecundar a las hembras y cavar un túnel en el higo para que puedan salir. Luego se quedan ahí y mueren heroicamente.

Las hembras salen del higo llevando el polen y luego pueden polinizar otro higo.

Estos higos que sirven para la polinización de la higuera y para la sobrevivencia de la avispa son conocidos como “higos de cabras”, ya que son una de las frutas favoritas de estos animales.

Un higo de este tipo no se parece mucho a las “frutas” sabrosas y mielosas que solemos comer.

¿CÓMO SÉ QUE NO ME VOY A COMER ESO?

El lado bonito de la historia, o sea, el del higo comestible, tiene lugar en los árboles hembra, donde los higos macho no se desarrollan bien y no son aptos para las avispas.

Entonces, el fruto se sigue desarrollando, los pequeños frutos del interior no se polinizan nunca. Así, llegamos a tener una rica fruta que podemos comer.

OK, PERO… ¿EN SERIO NO ME VOY A COMER ESO?

Para la producción en grandes cantidades, los agricultores usan casi exclusivamente higueras partenogenéticas, es decir, donde las células femeninas dan frutos y se reproducen sin necesidad de polinización.

Así que, calma, no es nada probable que te comas los restos de una heroica madre avispa.